“El Mundo del Reino del Respeto”

“El Mundo del Reino del Respeto”

portada del mundo del reino del respeto

                                                                                                                                                                                 

El MUNDO del REINO  del RESPETO 

 

Parecía un palo pero ella sabía que podía llegar a ser una hermosa planta, por eso cuando su tiesto se rompió la plantó en su jardín. Pronto la planta agradeció el cambio de hogar como mejor saben las plantas, dando hermosas y coloridas flores.

Ella se sentía feliz, le encanta cuando la magia de la vida saca hermosura de lo que aparentemente no tenía ningún valor y era candidato de la basura.

Le gustaba mirarla y todos los días la observaba. Por eso pudo descubrir su universo.

mariposa intensamariposa blanca

Aquello no era tan sólo una planta, era un mundo. 

“El Mundo del Reino del Respeto”

A la mañana, venían las mariposas a desayunar, se posaban tranquilas a tomar de su delicioso néctar. Venían varias y todas estaban impregnadas con la belleza del respeto, todas tomaban lo justo, justo aquello que necesitaban, todas dejaban las flores limpias, sin romperlas, sin llevárselas para ellas. Las dejaban ahí, en su lugar, donde debían estar para que la vida siguiera.

abeja pelirroja comiendomariposa ojos

También venían abejas; y ella, que cada vez tenía más curiosidad por el universo que acaba de descubrir, pudo gracias a ello, ver la creatividad en las diferencias que se daban de unas abejas a otras.

Unas vestían de amarillo intenso, otras de tonos oscuros y a otras les encantaba ir de naranja. Pero todas llevaban impreso en su ser el respeto.

 

abeja oscuraabeja comiendo

Asimismo pudo descubrir, que en numerosas ocasiones coincidían abejas, mariposas y otros insectos y todas y todos revoloteaban y se alimentaban de flor en flor, con una armonía deslumbrante.

 En sus movimientos siempre presente el respeto, el respeto entre sí, el respeto con la planta, el respeto con la VIDA.

Y la mujer se llenó de satisfacción, aquel palo casi roto no sólo adornaba su jardín como una bella planta con sus cientos de flores.

Ahora, las mariposas venían a verla y se posaban tranquilas en las flores mientras ella podía mirarlas.

mariposa transparentemariposa blanca y negra

Ahora, había descubierto en su jardín otro universo, un universo en el que el respeto hacía que todo siguiera y que todo se transformase bajo la conciencia de ser parte de un todo. De ser parte de algo mucho mayor, ese algo que continuará cuando ya no se esté. Ese algo que es la VIDA.

Y la mujer, imaginó un mundo en el que los humanos nos comportásemos bajo el

mismo principio que en el “Mundo del Reino del Respeto”

Imaginó que el hombre se diera cuenta que es parte in-permanente de la vida y que lo es todo, si es parte, pero nada si se cree todo.

                       Puri Estrada

 

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